Tomás Bisonó 28 noviembre, 2016

Volumen, calidad y desgaste muscular

No hay duda que la natación es un deporte en el que hay que hacer sacrificios para triunfar, pero si sus exigencias son bien manejadas desde la edad infantil podremos sembrar los cimientos de la masificación de nuestro deporte y garantizar que nuestros atletas se conviertan en deportista de por vida.

Actualmente se está librando una batalla campal, entre la escuela técnica que apoya la metodología tradicional de entrenamientos – aquella que se centra en la prescripción de entrenamientos voluminosos, y una nueva escuela de entrenadores que basa su sesiones en el trabajo a velocidad de carrera o a alta intensidad.

Créanme cuando les digo que es un tema controversial. Las razones centrales no están claras, pero algunos técnicos pensamos que esta guerra intelectual se debe más al temor que tienen algunos entrenadores de cambiar el método de entrenamientos que han aprendido de otros coaches tradicionales.

Con este comentario no tengo la más mínima intención de ofender a ningún colega entrenador. Solo les pido que mantengan la mente abierta, consideren algunas de las perspectivas que expongo en este espacio y decidan si continuar con la sobrecarga de entrenamientos que estamos viviendo en alguna geografías en realidad va en beneficio de nuestros nadadores.

Michael Phelps

Lo primero que debo decir del mejor nadador de todos los tiempos es que es un fenómeno.  Un atleta superdotado física y mentalmente. Creo que la fortaleza mental que posee el nadador oriundo de la ciudad de Baltimore, Maryland, Estados Unidos es una en un millón. Para mí, esta es la clave que le permitió haberse abstenido de tomar vacaciones por 10 años consecutivos para alcanzar el hito que lo convirtió en una leyenda: haber obtenido 8 medallas de oro en unos Juegos Olímpicos.

Cada atleta tiene sus fortalezas y debilidades. Michael Jordan siempre prefería tener el balón en las manos durante los segundos finales de un apretado partido de baloncesto. En el caso de Phelps, uno de sus principales atributos atléticos era que se crecía durante los metros finales de una carrera cerrada. El atleta olímpico más condecorado de la historia, siempre logró sacar lo mejor de sí cuando no se sabía quién ganaría la prueba. En muchas carreras reñidas en las que Phelps participó, él acabaría resultando como ganador.

Las hazañas del GOAT (Greatest Of All Time – en inglés) son demasiadas para contarlas en este espacio. Pero lo que sí es importante recalcar es que Michael Phelps fue y seguirá siendo un obsesionado de la perfección. El cinco veces selección olímpica de los Estados Unidos es famoso por haber ensayado hasta la saciedad, en sus entrenamientos, cada detalle de sus carreras. Asimismo, a través de años de preparación, guiada por su entrenador, el maestro Bob Bowman, aprendió a distribuir perfectamente los ciclos en los que trabajaría el aspecto aeróbico y cuando el anaeróbico.

Mientras el nadador apodado “La Bala de Baltimore” fue madurando, el volumen de metros que cubría en sus entrenamientos fue reduciéndose. Durante ese período el descanso, la preparación en seco y la atención a los detalles fueron tomando papeles protagónicos. Ese cambio no solo arrojó resultados sorprendentes, también le permitió a Phelps competir mano a mano contra atletas una docena de años más jóvenes que él.

¿Por qué te hago esta historia de Michael Phelps? Bueno, porque aunque son incuestionables las cualidades del nadador norteamericano, él representa la cúspide de nuestro deporte y al mismo tiempo lo convierte en un punto atípico en el universo de nadadores. Esto lo descarta como punto de referencia.

Tomó 36 años para que un Michael Phelps eclipsara el récord de medallas olímpicas establecido por Mark Spitz en las Olimpíadas de Munich, en 1972. Es posible que nunca surja un atleta con los atributos (físicos y mentales) necesarios para relegar al segundo puesto al oriundo del estado de Maryland. Esto, solo el tiempo lo determinará.

michael phelps londres 2012
michael phelps londres 2012

Respuesta físicas, fisiológicas y psicológicas del entrenamiento

Habiendo desarrollado la mayoría de mis habilidades como atleta en natación durante la década de los años 80, viví en carne propia aquellas largas e interminables sesiones de 7 y 8 kilómetros que nos asignaban mis entrenadores. Recuerdo bien que salíamos exhaustos del agua, habiendo perdido un alto porcentaje de nuestro peso corporal debido al intenso calor característico de la región del Caribe.

Esos extenuantes momentos son inolvidables, pero no por ser agradables. Las experiencias que vivimos en esa época como nadadores infantiles bordearon en lo traumático.

Sin ni siquiera imaginárnoslo, se nos agotaban las reservas de nuestra fuente de energía principal, el glucógeno. Las sensaciones que experimentamos abarcaban desde leves mareos hasta la pérdida de sensibilidad en nuestras extremidades superiores, que muchas veces dificultaba que pudiéramos terminar las series de repeticiones al final del entrenamiento. Y creo que no debo abundar mucho sobre el estado de nuestros cuerpos infantiles. Muchos compañeros tenían musculatura característica de atletas juveniles.

No sé si en tu país también sucedió, pero muchos de los récords nacionales para las categorías infantiles que se establecieron en los 80s y 90s aún se encuentran vigentes. Sin embargo, muchos de los atletas que establecieron esas marcas no lograron permanecer en las piscinas más allá de la edad de 15 o 16 años. Cayeron todos víctimas del agotamiento extremo.

Esta situación no es exclusiva de uno que otro país de nuestra región, es un hecho de proporciones globales que todavía sufren muchos atletas infantiles. Verás, la práctica de un deporte está acompañada de sacrificios, pero al mismo tiempo esta debe iniciarse de manera divertida para que los nadadores jóvenes creen afinidad con su deporte y no se hastíen de lo rutinario, como es en la natación la persecución constante de una línea negra que parece no tener final.

Desafortunadamente no todos mis colegas entrenadores creen en esta filosofía, poniendo sus intereses por encima de sus atletas. De igual manera, aunque bien intencionados, muchos padres contribuyen de manera negativa en que sus hijos cesen a destiempo la práctica del deporte.

En una charla que tuve la oportunidad de dictar en mi ciudad natal de Santo Domingo, presenté parte del trabajo realizado por los Españoles Francisco Navarro, Antonio Oca y Francisco J. Castañon, donde  demuestran que existen 5 fases sensibles de desarrollo, a través de las cuales debe atravesar todo deportista en crecimiento. Estas fases constituyen las etapas en las que el organismo del niño o joven es más susceptible de responder a la estimulación motriz. Se conocen también como los momentos donde se alcanzan niveles óptimos de desarrollo, en especial a lo que se refiere a capacidades físicas.

Si no ponemos atención a estos parámetros podemos ejercer efectos dañinos en los sistemas fisiológicos y psicológicos de nuestros deportistas en desarrollo. Muchas veces estos daños se tornan irreversibles y causan la deserción a destiempo de talentosos atletas que vieron sus sueños diezmados por el simple hecho de no que pusimos atención a los factores importantes que inciden en el éxito durante la formación de nadadores.

**Descarga un interesante y detallado infográfico AQUÍ.

 

Fases sensibles de desarrollo
Fases sensibles de desarrollo

¿Cual es la respuesta?

Nadadores infantiles

Empecemos por los infantiles. Durante la etapa de desarrollo de habilidades motrices, debemos de una vez por todas olvidarnos de la palabra “entrenamiento”. Esta aparecerá de nuevo en una etapa posterior. En los años de la infancia, debemos fomentar la afinidad del niño con el agua. Su tiempo en el agua debe centrarse en juegos y no debe exceder los 60 minutos.

Los fundamentos técnicos se fomentan en esta etapa. Aquí también se aprenden los movimientos básicos de todos los estilos que conforman la natación. Todas estas bases de nuestro deporte deben trabajarse mediante una mezcla de juegos, sesiones técnicas y mucho trabajo de piernas, con y sin tabla. Hasta la edad de 12 años, el 80% del tiempo dedicado a actividades físicas debe ser usado en deportes diversos, sin prestar mucha atención a concentrar tiempo a uno de ellos de manera exclusiva.

Adhiriéndonos a estas pautas, ayudaremos a los chicos y chicas a crecer en un ambiente divertido donde se irán forjando los cimientos de la amistad y la camaradería, característicos de los equipos de natación de clase mundial. Mientras eso sucede, los entrenadores deben empezar a introducir nuevos conceptos y técnicas que prepararán a estos atletas en crecimiento a entrar en una nueva etapa. En este nuevo proceso empiezan a conocer mejor la natación como deporte y lo que se requiere para nadar rápido.

Nadadores infantiles
Nadadores infantiles

Pre adolescencia

Se les introduce a las tácticas de carrera, haciendo hincapié en las habilidades necesarias para que cuando crezcan puedan reproducir de manera automática estos fundamentos de la natación de velocidad. También aprenden a usar otros accesorios, aumentando su tiempo, así como el número de sesiones en el agua. Tiempo máximo por sesión, unos 75 minutos. Entre las edades de 13 a 15 años el tiempo dedicado a los deportes debe dividirse en 50% para el deporte principal y 50% a otras actividades físicas

Cuando empiezan a entrar en la adolescencia, se les introduce a nuevas metodologías de entrenamiento. Aprenden sobre la estructura de lo que es un entrenamiento de natación, desarrollándose específicamente el aspecto resistencia aeróbica. Esto les permitirá mejorar su rendimiento en la piscina y en los aspectos de condicionamiento cardiovascular, caracterizados por el incremento en tamaño de las mitocondrias, las cuales abundan en el torrente sanguíneo y actúan como vehículo transportador del oxígeno hacia los músculos.

En esta fase se da lugar la construcción de la reserva de entrenamiento. Aunque muchos técnicos apuntan a que si no se logran estas adaptaciones mediante el uso del volumen los nadadores pudieran estancarse en las fases subsiguientes, la evidencia científica no necesariamente soporta esta noción. Fisiológicamente hablando, un régimen de entrenamiento basado en los entrenamientos a alta intensidad es efectivo en la estimulación de ambos sistemas de energía, el aeróbico y el anaeróbico.

Pero la metodología basada en este tipo de entrenamientos no solo posee los beneficios antes mencionados. También logra entrenar mejor al nadador en los aspectos psicológicos específicos de una carrera de natación, además de producir un mayor gasto energético neto; aquel que produce un mayor volumen de trabajo que va en beneficio del progreso del atleta.

Por otro lado, metodologías como el entrenamiento ultra corto a ritmo de carrera (USRPT por sus siglas en inglés) primordialmente utilizan el sistema aeróbico-aláctico para producir energía. Esto resulta en el uso más efectivo de los carbohidratos y sustancias lípidas (grasas) y por lo tanto desarrolla una mejor adaptación aeróbica del nadador.

Todo de lo que hemos estado hablando ha ido sucediendo en una línea de tiempo que inicia en la niñez hasta el advenimiento de la adolescencia. A través de este período muchos de nuestros jóvenes atletas empiezan a espigar, dándose lugar algunas restricciones motoras que pueden causar cortos períodos de estancamiento. Durante estos períodos debemos de tener mucho cuidado de no interpretar esos estancamientos como los resultados del sobre entrenamiento.

Nadadores adolescentes
Nadadores adolescentes

Pre adultez

Al entrar en la etapa de la pre adultez, nuestros nadadores y nadadoras ya conocen lo que significa competir. En esta etapa empezamos a trabajar con más énfasis en los aspectos psicológicos de su preparación. Estos aspectos incluyen las técnicas de concentración y visualización. Como entrenadores y padres debemos empezar a orientar a nuestros deportistas hacia la noción de que su desempeño va mucho más allá de lo físico, o sea que esforzarse en sus entrenamientos es una de las variables que los pueden transformar en un gran atleta. La otra, más importante aún es la variable mental.

Esta es una etapa trascendental en la carrera deportiva de los nadadores en desarrollo. Muchas distracciones plagan su tiempo, por lo que el equipo que se encarga de su preparación (entrenadores y padres) debe permanecer vigilante a cualquier cambio de comportamiento e intentar de ayudar, no forzar, al atleta a manejar esos cambios, los cuales en su mayoría parten de un incremento en la actividad hormonal del atleta. A partir de los 16 años podemos empezar a especializar, pero sólo dedicando hasta un máximo del 80% del tiempo al deporte principal.

Así que todo este trayecto tiene un propósito. El trabajo en los fundamentos, el aprendizaje de ciertos aspectos de nuestro deporte, el desarrollo de la habilidad de entrenar, el trabajo en las habilidades de carrera, incluyendo el aspecto mental, todo apunta a la creación de los atributos que caracterizan a los nadadores de clase mundial.

nadadores juveniles
nadadores juveniles

El nadador elite

Cuando estos atletas se empiezan a acercar a la edad donde se produce su pico atlético (20 a 24 años) todos estos atributos antes mencionados deben encontrarse arraigados en su físico y su psiquis. A partir de estas edades en cuando se enfocan todas las energías hacia el desarrollo de atletas de alto rendimiento. Sus vidas las acapara su preparación. Su dedicación al deporte está centrada en el éxito y su preparación es específica en términos de estilo y distancia.

Los demás factores sociales pasan a un segundo plano. Si el atleta ha sido entrenado correctamente en cómo establecer sus metas y cómo alcanzar esas metas, no importa cuántas distracciones se le presenten, ellos habrán aprendido a cómo “mantener el curso estable”. Todo esto, siempre y cuando su mecanismo de apoyo sea sólido, contribuyendo a que el atleta se mantenga motivado y enfocado en sus objetivos.

equipo olimpico norteamericano
equipo olimpico norteamericano

Conclusiones

Este corto viaje que hemos dado a través de las fases por las que debe atravesar un atleta no constituye un nuevo concepto. Esta teoría hace años que se ha convertido en práctica, por lo que no es excusa válida para cualquier programa de natación organizada no seguir estos lineamientos. El objetivo debe ser que aquellos atletas que tengan sueños deportivos por materializar puedan alcanzarlos.

Nuestro compromiso como personas influyentes en las vidas de estos jóvenes atletas debe ser crear las bases para que ellos y ellas logren desarrollar su potencial. No debe ser nuestro principal propósito perseguir la gloria individual. Debemos desprendernos de nuestras ambiciones personales, ya que lo que está en juego es el futuro de los chicos y chicas que están en nuestras manos. Si logramos hacer bien nuestro trabajo, tal vez logremos que su paso por el deporte los convierta en deportistas de por vida y aún más importante, los convierta en personas de bien.

Referencias

  • Oca Gaía, A. Planificación del entrenamiento en las fases sensibles de desarrollo. Para academia.edu [Revisado en Noviembre, 2016]
  • Bisono, T. ¿Cómo optimizar tus entrenamientos? Ebook publicado de manera personal [Revisado en Noviembre, 2016]
  • Rushall, B. Swimming energy training in the 21st century: The justification of radical changes (2nd edition). Para coachsci.sdsu.edu [Revisado en Noviembre, 2016]
  • Bisono, T. Peligros de la especialización temprana en la natación. Para tomasbisono.info [Revisado en Noviembre, 2016]
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