Tomás Bisonó 14 agosto, 2015

Michael Phelps, el GOAT

Michael Phelps es probablemente el nadador del que más se ha escrito en la historia. Sus dotes físicos lo han ayudado a lograr grandes hazañas, pero es su poder mental y habilidad de concentración y visualización que lo convierten en el mejor de todos los tiempos.

Durante el transcurso de los recientes finalizados Campeonatos Mundiales de Natación, escenificados en la ciudad de Kazán, Rusia, los amantes de la natación vivimos emociones que sólo un evento de esa magnitud puede incentivar. Aunque en particular, los XVI Campeonatos Mundiales de Natación no produjeron los resultados que muchos que seguimos la natación élite esperábamos, sí fuimos premiados por un manojo de nuevas marcas mundiales; algo que siempre es emocionante ver.

Unos días después, miles de kilómetros al oeste del Río Volga, que baña las orillas de Kazán, se escenificaba otro espectáculo deportivo; uno de similitud a lo sucedido en Rusia, los Campeonatos Nacionales Phillips 66 de la USA Swimming. Este último, personificado por el mejor nadador de todos los tiempos o como lo llaman en inglés the Greatest Of All Time (GOAT), el Norteamericano Michael Phelps.

Pudiera redactar cientos de líneas sobre los  méritos adquiridos por este gran atleta Estadounidense. Asimismo, pudiera relatarles sobre sus roces con la ley, los cuales inician hace más de una docena de años. Hoy tampoco deseo abundar mucho sobre las cualidades físicas del Super Phish, cómo lo apodan en su natal ciudad de Baltimore, Maryland. Hoy deseo dedicar este espacio a las habilidades psicológicas del GOAT.

Bob Bowman, el entrenador de Phelps desde que era niño ha expresado muchas veces que no conoce en el mundo atleta alguno que haya desarrollado una habilidad de visualización como la que posee su pupilo. Narra Bowman que a muy temprana edad, Phelps deseaba por encima de todo convertirse en el nadador más condecorado de toda la historia.

Uno de los episodios que menciona Bowman sucedió cuando Michael era todavía un niño. Observaba el ahora Presidente Ejecutivo del North Baltimore Acuatic Club y nuevo entrenador en jefe del equipo de natación de la universidad estatal de Arizona, un Phelps niño inquieto y altamente competitivo. Aprovechando lo precoz del niño, Bowman tuvo la osadía de preguntarle qué quería lograr en la natación, como para ver la contestación que obtendría. Phelps no titubeó y le respondió a su entrenador con una certeza que sorprendió a Bowman: “quiero ser el mejor de todos los tiempos”.

Ese episodio marcó las bases para el desarrollo del hoy atleta más condecorado en el deporte olímpico. Pero, ¿qué hace a Phelps tan exitoso? ¿Son sus cualidades físicas sobre humanas? Es cierto que Phelps tiene medidas antropométricas ideales para un nadador, pero así también las tienen muchos otros en la élite de la natación mundial. Entonces, ¿qué es lo que distingue a Michael Phelps del resto? En mi opinión, su ventaja viene de su capacidad de concentración y visualización.

Vayamos al pasado, unos 7 años. Beijing, China, Phelps estaba en camino a convertirse en el atleta que más medallas de oro habría ganado en unos mismos Juegos Olímpicos; rumbo a convertirse en el GOAT. En la final de los 200 metros mariposa, aunque no fue evidente durante la carrera, Phelps sufrió un incidente que lo obligó a nadar la prueba con los goggles llenos de agua. Aún así ganó la prueba. ¿Cómo lo hizo? El mismo Phelps confieza que el haber practicado su prueba insignia contando sus brazadas le permitió sobrepasar ese obstáculo y alzarse con el oro olímpico. Pero, la historia no termina allí. Cuenta Bob Bowman, entrenador de Phelps, que en su adolescencia, Michael pecaba de dejar sus goggles tirados a la orilla de la piscina. En muchas de esas ocasiones Bowman aprovechaba y pisaba los goggles de Phelps, causando así que el eventual mejor nadador de todos los tiempos tuviera que nadar con ellos llenos de agua. Fue una estrategia que muchos años más adelante, permitiría que Phelps pudiera hacer frente a ese evento inesperado.

Otra de las anécdotas que enaltece la figura del mejor de todos los tiempos y que es una de mis favoritas relata que Phelps y su entrenador Bowman emprendieron un análisis que los llevaría a concluir cual sería el resultado final de una carrera perfecta de los 400 metros combinado individual. El análisis que condujo este dúo dinámico concluyó que la carrera perfecta para un ser humano, en ese momento resultaría en una marca de 4’03″90. ¿Cuál fue el tiempo con el que Phelps ganó la prueba en los Juegos Olímpicos de Beijing? 4’03″84!

Michael Phelps, sin lugar a dudas, es un fenómeno. La habilidad que posee de alimentar su motivación utilizando factores externos es sin precedente. Si no lo creen, pregúntenle a Ian Crocker, Mirolad Cavic, Ian Thorpe y más recientemente a Chad Le Clos. Ese dote de poder bloquear cualquier distracción externa para lograr un resultado extraordinario es digno de admiración. Y es que debe ser algo abrumante el subirse a los bloques de salida en las competencias más importantes, como son los Juegos Olímpicos y los Campeonatos Mundiales de Natación, sabiendo que los otros competidores desean ganarte por encima de todo.

Sólo los mejores atletas de la historia poseen esta cualidad; aquella que les permite sobresalir por encima del montón. Son los estandartes del deporte mundial; los modelos que todos los chicos y chicas quieren llegar a ser y que en el caso de Michael Phelps lo convirtió en lo que hasta hoy día es y será por muchos años más, el GOAT.

Relacionados
  • Tomás Bisonó 17 junio, 2017

    Super atleta: cuerpo, cerebro y mente

    El entrenamiento físico es importante, pero cuando lo conjugamos con un adecuado entrenamiento de ...
  • Tomás Bisonó 31 marzo, 2017

    Mente Sobre Cuerpo

    El entrenamiento físico es importante, pero cuando lo conjugamos con un adecuado entrenamiento de ...