Tomás Bisonó 19 septiembre, 2016

Lo que no se mide no se puede mejorar

Las mediciones parciales son uno de los muchos métodos utilizados para medir el progreso de los nadadores durante la temporada. Todavía observamos en uso metodologías de entrenamiento que “esperan” que se de un buen resultado al final de la temporada. Uses o no este protocolo de mediciones, siempre debes medir si deseas mejorar.

Daba comienzo el mes de Diciembre del año 2013. La brisa Navideña ya se empezaba a sentir en el ambiente. Las calles rebosaban de luces de todos los colores, muy de costumbre en mi país. Pocas semanas previas al inicio del invierno boreal, nacía un proyecto muy cercano a mi corazón. Abría sus puertas Clínicas de Natación RD.

Con ese emprendimiento, se ponía en marcha uno de los sueños más profundos que albergaba en mi corazón. El de ganarme la vida involucrado de alguna manera con la natación.

Simultáneamente al nacimiento de ese ambicioso proyecto, emanaba desde dentro de mí un ardiente deseo de perseguir una meta que, dos décadas en el pasado, tuve parar a mitad de camino. Ese Diciembre alumbró en mí lograr colocarme entre  los 10 mejores espaldistas en el ranking mundial máster de la Federación Internacional de Natación (FINA).

La meta, exigente, pero yo creía con todas mis fuerzas que tenía las condiciones y la voluntad de alcanzar.

Una vez establecí la meta, recurrí a los mejores especialistas Dominicanos en términos de fisiología del ejercicio, preparación física, medicina del deporte y fisioterapia. Así que cuando  me comprometí a seguir al pie de la letra las instrucciones de los expertos que me asesorarían, me di cuenta que faltaba un eslabón clave. Faltaba mi entrenador.

Pude haberme entrenado a mí mismo. En fin, ya había adquirido suficiente conocimiento práctico y didáctico para confeccionar un macrociclo de entrenamientos que me pondría en condiciones como no había estado en casi 20 años.

Estuve muy cerca de emprender el camino en solitario, pero entendí que no podría alcanzar el nivel de responsabilidad que solo se logra cuando debes responder a las directrices de un entrenador.

Es cuando conozco a Paul Barry.

paul-barry
paul-barry

Al empezar a entrenar con Paul, de inmediato caí en cuenta de lo mucho que tendría que trabajar para lograr, primero, acondicionar mi organismo para soportar las cargas de entrenamiento a las que lo sometería y para poder alcanzar las marcas que me había propuesto lograr.

Durante esas primeras semanas de entrenamientos recordé cómo hablarme a mí mismo. Empecé a dialogar con mi yo interior, con el objetivo de sobrepasar las sesiones de preparación más exigentes que jamás había hecho como atleta máster.

Paul es un entrenador holístico. Esto significa que es un entrenador “todo-incluido”. Tiene conocimientos en fisiología, fisioterapia, psicología deportiva, entrenamiento de la fuerza y nutrición. Con él aprendí tanto sobre ayudas ergogénicas que si hubiera querido hubiera podido tomar un trabajo en alguna firma de fabricación de suplementos deportivos.

Pronto, nuestra colaboración empezó a surtir frutos. Mis marcas empezaron a mejorar y mi físico empezó a cambiar. Los entrenamientos se hacían cada vez más tolerables. Mejorar la resistencia al lactato me permitió empezar a simular condiciones de carrera que sabía eran un aspecto vital si pretendía escalar en el ranking de los 10 mejores espaldistas de mi categoría en los Campeonatos Mundiales de Natación Máster que se celebrarían en Montreal, Canadá en el verano del 2014.

Es justo en ese momento, cuando mis condiciones físicas empiezan a aproximarse al óptimo nivel, que Paul me revela la frase que ha alimentado mis ambiciones deportivas y que se ha quedado conmigo desde entonces: “Lo que no se mide no se puede mejorar”.

En la natación de alto nivel, las mediciones frecuentes son parte de una necesaria receta diaria, si es que el objetivo final es lograr un óptimo rendimiento. Para mí, el concepto de las mediciones era solo eso, un concepto. Nunca lo había utilizado en mis entrenamientos, ni como atleta élite ni como nadador máster.

graficas mediciones parciales-de-carrera
graficas mediciones parciales-de-carrera

Así que cuando iniciamos una serie de protocolos de mediciones parciales, mi reacción inicial fue un tanto escéptica. Pero le concedí a Paul el beneficio de la duda. De todas maneras, ya él se había encargado de ponerme en las mejores condiciones físicas que había logrado estar desde el año 1994.

Es inusual para muchos nadadores asumir un nuevo método de entrenamiento sin antes haber intentado algo similar. Al iniciar esta nueva aventura, donde íbamos a dividir mi carrera de los 100 metros espalda en secciones múltiples de 10 metros, me hacía sentir ansioso. Empecé a dudar de la eficacia del método y esto empezó a notarse durante la ejecución de las primeras repeticiones del protocolo que el entrenador Australiano que me estaba guiando había diseñado para mí.

Había días en los que Paul me cuestionaba sobre si estaba tomando en serio lo que estábamos tratando de lograr. Tuve que buscar en las memorias más profundas de mi mente para tratar de erigir de nuevo los pilares que fundaron mi disciplina como atleta desde una temprana edad. Pero cuando halle los cimientos que una vez me dieron fuerza me entregué en cuerpo y alma al programa de entrenamientos, aún y no creyendo todavía 100% en su efectividad.

Muy poco tiempo después de ese período tribulación, empezamos a participar en algunas competencias y para mi sorpresa, el trabajo que veníamos realizando empezó a arrojar resultados consistentes. Quedé atónito al poder acelerar voluntariamente a partir de los 70 metros de la carrera, pudiéndolo constatar cuando empecé a alcanzar y a rebasar a otros competidores más jóvenes. Empezaba de nuevo a sentirme como el atleta que una vez fui.

Con otros nadadores en el Invitacional Marlins de Arroyo Hondo 2015
Con otros nadadores en el Invitacional Marlins de Arroyo Hondo 2015

Al obtener estos resultados, empecé a creer más en la metodología y a estudiar a profundidad el protocolo. Para mi sorpresa, me di cuenta que lo que Paul estaba intentando instaurar en mí no solo partía de una base científica, sino que también tenía lógica. Cuando empezamos a “romper” la carrera en varias secciones, primero buscábamos entender donde se estaba dando la mayor caída de velocidad durante la prueba de 100 metros. Por el otro lado, intentábamos programar mi cerebro para que le ordenara a mis piernas a trabajar más fuerte durante ciertas secciones de la carrera, cuando la mayoría de los nadadores intenta guardar energías para el cierre de la prueba.

Debo confesar que no siempre dio resultado, ya que existen otros factores que afectan el resultado de una carrera de natación, pero en la mayoría de los casos, una vez alcancé las condiciones físicas que demandaba hacer que esto funcionara, los resultados fueron positivos.

Al someter mi carrera de los 100 metros espalda a un detallado escrutinio, aprendí sobre la veracidad del dicho de Paul: “lo que no se mide no se puede mejorar”, pero también entendí que si el entrenamiento es bien ejecutado, podemos manipular a nuestro antojo nuestros esfuerzos durante nuestras carreras de natación.

El año 2014 no culminó con un final feliz, ya que semanas antes de viajar a Montreal, sufrí una lesión de rodilla que me impidió competir en los mundiales máster. Pero, las lecciones que aprendí entrenando bajo la tutela de Paul fueron valiosísimas. Las mismas las puse de nuevo en práctica al año siguiente, durante el ciclo de entrenamientos que me llevó a tierras Colombianas, donde finalmente logré los resultados que me permitieron conquistar mi objetivo de convertirme en un nadador máster top 10 FINA.

logros-medellin-2015
logros-medellin-2015

Protocolo de mediciones parciales de carrera

Antes de entrar en los detalles del protocolo, debo aclarar que las mediciones deben realizarse a velocidad de carrera. Todos los registros logrados por el atleta deben anotarse para ser guardados durante el transcurso de la temporada de competencias. Esto ayudará al nadador y a su entrenador a evaluar periódicamente el progreso alcanzado durante la misma.


1. Se divide la distancia en 6 partes (30, 40, 50, 70, 80 y 90 metros)

2. El atleta inicia la primera medición con salida desde el bloque de partida y nadando a velocidad de carrera hasta los 30 metros

3. Se le otorga al nadador(a) de 3 a 5 minutos de descanso antes de iniciar la próxima medición (40 metros)

4. Se repite este procedimiento para cada una de las distancias a medir

5. Aledaño a cada uno de los tiempos registrados por el/la atleta se coloca la información de la velocidad alcanzada por él o ella para graficar cómo va disminuyendo ésta a través de la carrera

6. Se sacan conclusiones sobre cuál segmento de la carrera necesitan mejoras, insertando trabajos de velocidad o resistencia aeróbica en los entrenamientos


¿Deseas entender mejor cómo aplicar este protocolo a tus entrenamientos y con qué frecuencia debes repetirlo para medir de manera efectiva el progreso que vas obteniendo durante tu preparación? Contactame.

Firma Tomas Bisono
Firma Tomas Bisono

Relacionados
  • Tomás Bisonó 17 junio, 2017

    Super atleta: cuerpo, cerebro y mente

    El entrenamiento físico es importante, pero cuando lo conjugamos con un adecuado entrenamiento de ...
  • Tomás Bisonó 31 marzo, 2017

    Mente Sobre Cuerpo

    El entrenamiento físico es importante, pero cuando lo conjugamos con un adecuado entrenamiento de ...