Tomás Bisonó 19 diciembre, 2016

El entrenamiento mental para atletas jóvenes

El entrenamiento mental es una de las herramientas más contundentes para el desarrollo del carácter en deportistas jóvenes. Aprende hoy las pautas que deben utilizarse para que los atletas jóvenes alcancen su potencial a través del uso del entrenamiento mental.

David es un niño aplicado. Cumple a cabalidad con todas sus responsabilidades escolares y en su casa realiza todas las tareas que sus padres le piden. Es un niño ejemplar. Sus padres no pudieran estar más orgullosos de él. Pero les preocupa el desempeño del niño en los deportes.

Cuando David se propone a competir contra otros niños de su misma edad, se transforma. En esos momentos competitivos, el David confiado y aplicado no se encuentra presente. Lo que se observa está muy lejos del niño que sus padres conocen. David es absorbido por todo el ambiente competitivo. Se convierte en un manojo de nervios.

El caso de David puede ser uno muy similar al de tu hijo, o si eres entrenador, al de uno de tus pupilos. El bloqueo mental es un comportamiento muy común en deportistas jóvenes. Sus mentes infantiles en ocasiones pueden reaccionar de manera adversa a los rigores del entrenamiento o a las tensiones que se viven en una competencia de natación.

Por esta razón, nunca es demasiado temprano para exponer a nuestros jóvenes campeones al entrenamiento mental para que aprendan, desde una temprana edad, a manejar sus expectativas y los efectos de reacciones contraproducentes como son la ansiedad y el nerviosismo. La pregunta que debemos hacernos no es si debemos exponerlos a este tipo de preparación, sino cuándo y de qué forma hacerlo.

¿Cuándo empezar?

A edades infantiles, es esencial que mantengamos los conceptos, palabras y definiciones lo más sencillos posible. El objetivo es utilizar términos que nuestros atletas en miniatura puedan entender. Por ejemplo, si eres padre de una nadadora de 10 años de edad, puedes iniciar tu conversación con ella expresándole que observas que ella es excelente durante sus prácticas, pero que parece un poco asustada durante las competencias.

Trata de discernir qué puede estar atemorizándola. Si percibes que ella se pone tensa el día de la competición, podrías preguntarle cuáles son sus expectativas para los eventos en los que ella participará ese día. Muchas veces los niños se centran demasiado en las marcas y se olvidan de disfrutar de la experiencia. Mejor dicho, se centran demasiado en el resultado y menos en el proceso.

Recuerdo cuando fui nadador infantil. Mis amigos y yo pasábamos horas enteras entretenidos, jugando en la piscina de afloje. Siempre éramos supervisados por la madre de alguno de nosotros. Primordialmente para que no se nos pasara el turno de competir. No recuerdo nunca estar tenso como nadador infantil antes de competir. Más bien, siempre nos reíamos hasta casi el momento de subirnos al bloque de salida.

No sé cuándo pudo haberse perdido ese comportamiento divertido, cuando todos éramos compañeros, sin importar a cual equipo pertenecieramos. Tal vez mucho tenga que ver con la impersonalización de la sociedad o quien sabe, puede que muchos niños deportistas simplemente estén sucumbiendo a la presión de sus padres y entrenadores, que desean que ellos se conviertan en super estrellas desde la  niñez.

El manejo de las expectativas de los niños es el primer eslabón de la cadena que nos permitirá ayudarlos a disfrutar más de cada experiencia y a ellos a entender que cada competencia es una oportunidad para aprender.

Existen muchas ventajas de exponer temprano a los niños al entrenamiento mental. Primero, el manejo de los aspectos que inciden en la preparación mental de deportistas en desarrollo se convertirá en parte íntegra de su conciencia y de su vocabulario. Mientras esto sucede, nuestros jóvenes atletas integrarán de manera natural algunos conceptos de la psicología deportiva dentro de su proceso de aprendizaje. Simultáneamente, se darán cuenta la importancia de tener fortaleza mental.

Cuando nuestros atletas infantiles se adueñan del proceso de desarrollo de sus habilidades mentales, ellos construyen fuertes atributos que les dan confianza. Aprenden estrategias para mantener y aumentar esa confianza, en lugar de simplemente reaccionar de manera negativa cuando su desempeño es menos que estelar.

El entrenamiento mental también les enseña que no son malos atletas o perdedores si no obtienen un buen resultado o si cometen algún error durante una de sus carreras. Al estar expuestos temprano a la psicología deportiva, nuestros infantiles aprenden a evitar juzgarse a sí mismos únicamente por la calidad de su desempeño.

Por otro lado, el desarrollo de sus habilidades mentales tiene el beneficio de que es transferible a otras áreas de su vida normal, como son la escuela y otras actividades extracurriculares. Por ejemplo, si aprenden sobre técnicas de concentración, pueden aplicarlas en situaciones como la toma de exámenes durante el transcurso del año escolar.

¿Cómo ayudamos a nuestros niños a aceptar el entrenamiento mental?

En el año 1986 fui expuesto por primera vez a una sesión de entrenamiento mental. Con solo trece años de edad me fue prácticamente imposible lograr el nivel de concentración necesario para alcanzar los beneficios que nuestra entrenadora esperaba que sacaramos de estas sesiones.

Pasaron varias semanas antes de que finalmente empezara a sentir que me colocaba en el estado mental correcto como para cosechar los beneficios que había estado escuchando durante semanas que se podían lograr. Empezar a conocer secciones profundas de mi mente fue una experiencia reveladora y los resultados en el agua fueron estupendos. Tal fue el efecto que el entrenamiento mental causó en mí que me adueñé por completo del proceso y lo llevé conmigo a través del resto de mi carrera como nadador élite.

Aunque mi experiencia con este tipo de técnicas fui muy positiva, tal vez tengas en tus manos un niño o joven que se está resistiendo al proceso que involucra el entrenamiento mental. Mucha de esta resistencia puede que proceda de la naturaleza intangible de la preparación mental. Es posible que este joven no crea en el valor de los beneficios que estas estrategias pueden tener para mejorar su desempeño. En realidad no es poco común que nuestros atletas jóvenes intenten evitar sesiones de entrenamiento mental. Las razones por las que esto pudiera suceder son:

No necesito el entrenamiento mental, ya soy mentalmente fuerte

Este es tal vez uno de los principales retos a los cuales se enfrentan padres y entrenadores por igual.

Aunque nuestros pequeños campeones se resistan al entrenamiento mental y aunque ya hayan desarrollado habilidades mentales, todos los deportistas en crecimiento pueden beneficiarse del fortalecimiento de estas estrategias.

Si tu hijo o pupilo se resiste a estas técnicas, nuestra sugerencia es que te enfoques en acentuar algunas de las situaciones que pudieran indicar la necesidad de incorporar el entrenamiento mental.

¿Su desempeño en las prácticas es extraordinario, pero se atemoriza cuando está a punto de competir?

¿Se distrae fácilmente con el bullicio del público que está observando la competencia?

¿Se preocupa mucho por lo que los demás vayan a pensar o decir?

¿Se siente mal después de un mal desempeño, manteniendo esa actitud por más de 1 hora?

Me siento fantástico en el agua; no quiero que el entrenamiento mental arruine eso

Si tus nadadores dicen sentirse bien en el agua y no quieren perder esa sensación, debes mencionarles que es un momento perfecto para identificar aquellos pensamientos y sentimientos que generan esas sensaciones. De esta manera aprenderán a hacer emerger a su antojo esos pensamientos y sentimientos cuando más los necesiten. Por ejemplo, en los momentos previos a una carrera durante un campeonato importante.

Recuerdo muy bien la experiencia que tuve en el año 1987, durante mi participación en los Campeonatos Centroamericanos y del Caribe de natación. Celebrados en la localidad de Salinas, Puerto Rico llegué allí habiendo logrado mejoras vertiginosas en todas mis marcas. El día que me tocaba nadar mi mejor prueba, me sentía nadando por encima del agua.

Afortunadamente para mí, ya venía utilizando una rutina pre competencia que me había estado funcionando de maravilla. Aún con solo 14 años de edad, aprendí a discernir que mientras más horas de sueño profundo acumulaba, mejor eran mis resultados en el agua. Sí, tal vez descansar bien no es específicamente una sensación, pero al haberme dado cuenta de sus efectos positivos, pude capitalizar en la oportunidad que eso me otorgó.

De regreso a Salinas. Durante la sesión de preliminares, logré el registro más veloz de todos los competidores, ganándome el carril #4 para las finales. Recuerdo que esa tarde disfruté de una siesta bien placentera. Al llegar Albergue Olímpico, sede de las finales, sabía que me encontraba frente a una oportunidad de oro. Y justo eso fue lo que logré, la medalla de oro en los 100 metros espalda.

Esa ventaja que me dio el haberme dado cuenta de los efectos positivos de un buen descanso es exactamente  lo que nosotros, como personas influyentes en la vida de nuestros nadadores infantiles y juveniles, debemos fomentar. Si ellos pudieran darse cuenta qué es lo que los hace exitosos, podrán recrear esas mismas situaciones durante los momentos deportivos más importantes. Al usar esta estrategia, podrán alcanzar con más frecuencia su óptimo desempeño.

¿Cómo evitar que nuestros atletas infantiles se enfoquen demasiado en sus errores?

¿Tienes atletas que con frecuencia se enfocan solamente en lo que han hecho mal en lugar de lo que ejecutaron bien durante sus carreras? Esto sucede con muchos atletas que le temen a una derrota o simplemente les atemoriza el agotamiento.

Permitir que nuestros prospectos se enfoquen demasiado en no cometer un error puede ser un hecho contraproducente en la formación del carácter deportivo de nuestros niños y jóvenes. Varios de los efectos que pudieran surgir al dejar que esto suceda son:

  1. Se acentúa aún más el no cometer errores
  2. Nuestros nadadores tienden a pensar demasiado en el resultado final
  3. Su desempeño se contrae por miedo a perder o a fallar en la ejecución de la estrategia de carrera
  4. Tratan de controlar todos los aspectos de la competencia en lugar de nadar relajados
  5. Se les observa dudosos y tentativos antes de algún evento o carrera importante

Si los jóvenes que entrenamos son muy inclinados a prevenir errores, sus acciones los pueden estar alejando de cometerlos. Esto quiere decir que el temor a fallar no es tanto centrado en cualquier error que puedan cometer, es más enfocado en el intento de no avergonzarse de sí mismos.

Para sobrepasar el miedo de cometer errores y ayudarles a que den el todo por el todo en el agua, debemos enfocar nuestros consejos en motivarlos a:

  • Creer plenamente en sus habilidades
  • A ser más confiados detrás del bloque de salida

Nuestros esfuerzos deben estar bien enfocados y con la determinación de asistirlos en que se despojen del sentimiento de avergonzarse de sí mismos. A instaurarles que son dueños del entorno que les rodea. A que se den cuenta que nada ni nadie afectará su desempeño.

Uno de los síntomas más comunes que hemos observado en los nadadores que tienen temor de cometer algún error es que se reservan sus energías al principio de la carrera por el miedo de agotarse al final de la prueba. Es importante inculcarle a nuestros nadadores infantiles que esta es una faceta entrenable que pueden dominar sin muchos problemas y que cuando lo logren no tendrán que reservarse mucho para el cierre de sus carreras.

4 maneras como podemos ayudar a nuestros atletas jóvenes a desarrollar más confianza

Uno de los principales atributos que contribuyen a que los atletas logren un óptimo desempeño es tener confianza en sí mismos.

En términos de confianza, durante los últimos Campeonatos Centroamericanos y del Caribe en que participé tuve una de las experiencias más trascendentales de mi carrera como nadador. En el año 1991 la ciudad de Mérida, en el país norteamericano de México, era la sede de estos campeonatos. Dentro del grupo de nadadores que asistió a esos campeonatos se encontraban talentosos atletas de mi país que marcaron una época de oro en la natación de la República Dominicana.

Habiendo alcanzado muchos éxitos internacionales en otros eventos regionales y sintiendo que el seleccionado Dominicano era uno de los mejores de nuestra historia deportiva, arribamos al centro acuático donde se llevarían a cabo las competencias, sintiéndonos plenamente confiados de que el desempeño que lograríamos durante los campeonatos sería extraordinario.

Los resultados positivos no se hicieron esperar. Desde la primera sesión de finales del primer día de competencias empezaron a llover las medallas para nuestra selección. Con cada evento que pasaba, nuestra confianza crecía y para cuando las competencias finalizaron, lo nadadores Dominicanos habían alcanzado decenas de podios y varios récords de campeonato. Al final fue una de las representaciones más exitosas que la República Dominicana jamás tuvo en una justa regional de la natación de grupos por edades.

El desarrollo de nuestra confianza:

  • Nos ayudó a manejar mejor la presión característica de este tipo de justas
  • Contribuyó a que nuestro desempeño fuera consistente
  • Aportó para que todo el seleccionado se mantuviera motivado
  • Nos escudó de los efectos de la ansiedad pre competencia
  • Elevó nuestro rendimiento
  • Nos abrió las puertas para disfrutar plenamente de la experiencia

Creer en la habilidad de tener un óptimo desempeño le ayudará a cada uno de nuestros deportistas en desarrollo a elevar su nivel de entrega. Les motivará a esforzarse más. A dar más del 100%. Estas son actitudes que, una vez que se desarrollan y se perfeccionan, se arraigan en su psiquis para toda la vida. Pero, son aspectos que requieren de nuestra atención diaria, ya que si no los priorizamos no obtendremos los mejores resultados.

Para que nuestros atletas jóvenes mejoren su nivel de confianza, debemos considerar lo siguiente:

  1. Notar sus fortalezas y no temer en mejorar sus debilidades. Cuando ellos empiecen a pensar y a hablar sobre las cosas que hacen bien, su confianza se engrandece y su sentido del humor se transforma.
  2. Aprender a trazarse metas exigentes, pero alcanzables. Mientras van logrando esas metas, empiezan a sentirse mejor sobre lo que el futuro les depara y comienzan a creer que pueden alcanzar grandes cosas.
  3. Practicar con intención. Enfocarse bien en sus sesiones de preparación, escuchando sin distracción al entrenador, contribuirá a que sus habilidades físicas se desarrollen más rápido, incrementando su confianza en que pueden seguir mejorando todos los días.
  4. Evitar comparar sus éxitos con los de otros deportistas jóvenes. Al enfocarse solo en ellos mismos logran concentrarse en mejorar sus propias habilidades, creando un estándar de excelencia que los mantiene motivados y progresando.

Conclusión

El entrenamiento mental sigue siendo una especie de enigma para muchos practicantes del deporte y sus entrenadores. Independientemente del conocimiento que tengas sobre el tema es importante recalcar que para lograr que el deportista se encuentre en una excelente condición mental, se deben entrenar las destrezas psicológicas, porque estas se aprenden, se desarrollan y se mantienen como cualquier habilidad física.

En el caso de nuestros deportistas jóvenes, con los cambios de vida que están experimentando, además de enfrentar un futuro que se vislumbra de gran intensidad, hoy más que nunca estos atletas en desarrollo necesitan maneras de encontrar un equilibrio mental y emocional para así aprender a manejar los rigores de los entrenamientos y las competencias.

Entrenar activamente sus mentes les ayudará a desarrollar la conciencia y fortalezas mentales necesarias para competir eficientemente en natación. Asimismo, estas técnicas les permitirán crear hábitos de pensamiento positivos que los proyecten de manera consistente hacia el éxito deportivo y personal. Todas estas cualidades convertirán a nuestras pequeñas super estrellas en hombres y mujeres de carácter, que es lo que nuestra sociedad necesita más hoy en día.

Referencias

  • Cohn, P. Two attributes of mentally tough athletes. Para Peak Performance Sports [Revisado en Diciembre, 2016]
  • Zepeda, G. Ventajas de un entrenamiento mental. Para Psicología y Deporte [Revisado en Diciembre, 2016]
  • Cabrera, R. Entrenamiento mental para deportistas junior. Para Life Design Coaching [Revisado en Diciembre, 2016]
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