Tomás Bisonó 29 octubre, 2015

Defendiendo un sueño

La perseverancia y la gallardía deben reinar en la persecución de nuestras metas de vida. Nadie nos va a regalar el éxito y mucho menos llevarnos de la mano por el camino que conduce a él. Debemos dar pasos contundentes, ignorando a nuestros críticos, defendiendo nuestro sueño como su nuestras vidas dependieran de ello.

Transcurría el mes de Noviembre 2014. Volvía entrenar después de sufrir una seria lesión en mi rodilla derecha; una que puso fin a mi sueño de participar por primera vez en unos campeonatos mundiales de natación. Aunque en su versión máster, los mundiales de natación FINA representan el espectáculo de mayor nivel atlético del deporte adulto, reuniendo más de 4,000 nadadores de todas las edades bajo un mismo escenario.

Al volver a sentirme saludable me hice una promesa. En lugar de cesar por completo la práctica del deporte, aprendería de lo sucedido para emprender la travesía que me llevaría hasta la ciudad de Medellín, Colombia en el verano del 2015, hacia los VI Campeonatos Panamericanos de Natación Masters.

Camine cautelosamente, apoyado por personas allegadas a mi, así como por empresas que confiaron en mi capacidad como atleta máster. Entrené con gallardía y sin desmayo. Muchas veces cuestioné la magnitud del esfuerzo que estaba haciendo. Ya no poseía la juventud de antes. Pero, a pesar de los obstáculos, incluyendo dolores que jamás había sufrido, continué mi camino, perseveré y finalicé con éxito mi preparación , por primera vez en 7 largos años.

Después de una exitosa campaña en la ciudad de la eterna primavera, donde logré cada uno de los objetivos que me propuse, incluyendo una marca que nunca registré como atleta élite, la lesión volvió a asomar su horrible rostro. En esta ocasión no iba a dar mi brazo a torcer; enfrentaría su repugnante presencia frente a frente y emergería sano y triunfante del otro lado de la cerca.

Luego de unas semanas de descanso me sometí a decenas de sesiones de rehabilitación y fortalecimiento del hombro izquierdo. Alimenté mi motivación observando a los jóvenes que entreno mejorar sus marcas y logrando culminar series exigentes realizadas con regularidad por nadadores olímpicos en sus entrenamientos.

Escuché con detenimiento sus metas, manteniéndome siempre atento para esclarecer cualquier duda que ellos tuvieran sobre el trabajo que estábamos realizando. Sus rostros me hacían recordar esa época de oro; los años de adolescencia cuando tenía toda una vida por delante y pretendía lograr todas mis metas como deportista.

En numerosas ocasiones me encontraba visualizando momentos futuros en playas extranjeras, logrando hitos que sólo habitan en mi psiquis, para los cuales pretendo alcanzar con arduo trabajo y sacrificio.

Mientras logro una completa rehabilitación, voy capacitándome en temas como fisiología del deporte, la aplicación de la fuerza en el deporte y nuevos métodos de entrenamiento. Todo esto para mejorar la calidad de la preparación de los grupos que actualmente entreno. Lo hago porque me gusta, porque es una oportunidad de crecer y porque los chicos, chicas, hombres y mujeres que entrenan conmigo se lo merecen.

Nuestras vidas en esta esfera que ocupamos dentro de un pequeño sistema solar, localizado en una galaxia solitaria es en definitiva muy corta. Creo que ha sido dispuesto a propósito de esa manera por nuestro creador. Para que aprovechemos ese corto tiempo, hagamos el bien, dejemos nuestra huella y demos oportunidad a otros para que hagan lo mismo.

La chispa que ha encendido mi llama tiene sus raíces en hacer todo lo que está a mi alcance y que puedo controlar para hacer del ambiente donde me desenvuelvo uno mejor, para mí y para todos los que me acompañan en este viaje. Es una labor que he decidido emprender con la ayuda de un puñado de personas a las que les estaré eternamente agradecido. Ellos y ellas saben quienes son.

He tenido la fortuna de estar haciendo algo que me llena por completo; algo que me motiva a despertarme de madrugada todos los días. Algo que me lleva cada día más cerca a la materialización de mi sueño. Uno por el cual estoy dispuesto a dar lo mejor de mi por defender, como si mi vida dependiera de ello.

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